Nota editorial número 1

By | 13 octubre, 2013

Conformar una red es un largo camino que se inició en 1995 con la convocatoria de la Profesora Hebe San Martín. Nos animó desde el inicio el deseo de construcción colectiva de saberes, experiencias e investigaciones porque pensábamos, igual que ahora, que centrarnos en la Educación Infantil era generar un vínculo intergeneracional e interdisciplinar para conmover las certezas. Asumir esta tarea nos ha llevado grandes desvelos, variadas discusiones y algunas alegrías, pero también una gran confianza para continuar lo iniciado. En la presente publicación, que pretendemos sea la primera de otras que le sigan, profesionales de distintos ámbitos académicos han dado cuenta de los temas de investigación en los que han centrado su trabajo. Son estos documentos los que han de convertirse en una herramienta privilegiada a la hora de repensar a la Educación Infantil, no sólo desde adentro, sino desde el afuera de las instituciones educativas, con una mirada que integre a la infancia y a la sociedad en su conjunto, que hoy pugna por mejores condiciones de vida. Médicos, psicólogos, arquitectos, literatos, educadores, destacan la necesidad de garantizar una buena vida para todos los niños y niñas, insistiendo en constituirlo como una cuestión mayor y crucial para anunciar una nueva ciudadanía que está emergiendo con el compromiso de todos.
Tal vez por eso transcribimos una frase de Hebe San Martín que aún resuena en nuestros oídos y en nuestro corazón: “…vemos que la educación del niño tiene muchos adeptos incondicionales: son los miles de docentes que tuvieron la oportunidad de vivir la alegría y la curiosidad de un bebé que ensaya sus primeras adquisiciones; son los padres que se vieron sostenidos y revitalizados en sus responsabilidades; …y son los niños que si no pueden gozar del derecho a aprender, a hacer sus primeras adquisiciones, deleitarse con la música o con el movimiento, apoderarse del lenguaje u otros medios de expresión, compartir con sus pares las primeras experiencias de convivencia social, entonces ellos mismos nos acusarán con razón, por haberlos abandonados a su suerte en un mundo de adultos en el que, aunque nos duela, sabemos que es verdad, muchos de ellos encontrarán en vez de escuela, la calle”.
Este comienzo promete sostener la educación infantil entre todos y con todos para un mundo más justo.

Mag. Noemí E. Burgos

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